Mary Anning: madre de la Paleontología

Por: Francisco de Alcalá

Para que mi pequeño lirio no pare de descubrir cosas nuevas

Génesis

Mary Anning nació en el año de 1799 en un pueblo costero de Inglaterra, llamado Lyme Regis; fue hija de un carpintero, y ante las carencias económicas de su familia, tuvo que aprender de su padre a recoger conchas y restos marinos, para venderlas a los turistas. Por desgracia para Mary, su padre falleció en 1810, cuando ella era sólo una niña, tenía aproximadamente 11 años de edad.

Mary no tuvo un camino fácil, en principio, porque provenía de una familia pobre y además era mujer, lo que limitaba en forma múltiple su acceso a la educación; precisamente, en el momento histórico en el que transcurrió su vida, el acceso de las mujeres a la vida universitaria aún no era una posibilidad tangible, menos si no se tenía la suerte de pertenecer a la nobleza o clases adineradas. En este contexto, encontramos a Mary Anning con una escasa educación formal, sin embargo aprendió a leer y a escribir

La Cazadora de Monstruos

En la orfandad y ante la desesperación por contribuir a la economía familiar, Mary y su hermano Joseph fueron a los barrancos cercanos a la costa, logrando su primer descubrimiento: un Icthyosaurio;  desde ese momento Mary sorprendería al mundo con sus maravillosos hallazgos.

Debemos destacar que los descubrimientos de Mary son relevantes, pues en ese entonces, la paleontología no existía aún como la conocemos en nuestros días, de hecho, se pensaba que aquellos huesos pertenecían a criaturas todavía existentes, ya que apenas se estudiaban las primeras teorías evolutivas (las cuales Mary apoyaba).

Desafortunadamente, a pesar del talento de Mary Anning, ella no pudo desarrollarse plenamente en el ámbito de la paleontología, por el hecho de ser mujer, pues en aquella época, las mujeres no podían publicar ninguna investigación, por lo que, gran parte de sus obras fueron publicadas por hombres. También le fue negado el derecho de pertenecer a la Sociedad Geológica de Londres, por su “condición” de mujer.

Pero a pesar de estos problemas, Mary siguió su vocación y su amor por la paleontología, pues abrió un negocio, y siguió encontrando fósiles, usando la mejor técnica para separar el hueso de la piedra; que servían para que otros científicos hombres, escribieran sobre  ellos en revistas científicas.

La fama de Mary creció aún más, cuando encontró un dimorphodon, ¡El primer reptil volador descubierto, fuera de Alemania!, y no nos podemos olvidar del enorme Plesiosaurio, que, aunque al inició se consideró como falso, se demostró su autenticidad tiempo después.

Pero el descubrimiento más importante de Mary fueron los bezoares, que son las heces fosilizadas de los animales del pasado; su descubrimiento fue algo vital, pues los bezoares, ayudan a los paleontólogos a entender el funcionamiento de los antiguos ecosistemas. 

El reconocimiento en el crepúsculo

Mary Anning murió a los 47 años, víctima de cáncer; frente a su padecimiento y su subsecuente muerte, la comunidad científica londinense, reconoció el valor de sus descubrimientos para la paleontología, siendo acreditada como una de las once mujeres científicas más importantes de la historia.

Mary Anning no solo nos heredó sus grandes descubrimientos, también nos probó que a pesar de las condiciones de discriminación que la colocaron en una posición de vulnerabilidad, como lo fue su frágil posición social y económica y su género, aportó,  con vocación y calidad, importantes hallazgos para la paleontología. Sin duda alguna, Mary nos sigue enseñando que, sin importar el género, el amor por la ciencia, la curiosidad, el esfuerzo y el hambre insaciable de seguir aprendiendo, son elementos esenciales para contribuir a la producción de conocimiento científico.

Glosario:

Icthyosaurio es un reptil acuático extinto de finales del Periodo Triásico.

Pteranodon que habitó la tierra durante el período Jurásico.

Saurópsido marino que vivió a principios del período Jurásico hasta el final del Cretácico.

Francisco de Alcalá, es un apasionado de la literatura, las humanidades y ciencias sociales. Cree en el Alma de la Toga y sueña con vestir y honrar una.